martes, 21 de junio de 2016

Día #3: P.N. Kruger (I) Letaba

Hoy comienza el plato fuerte de esta aventura por Sudáfrica. 5 días de safari, en plena naturaleza, atravesando una extensión enorme, en la que habitan en libertad ejemplares de casi toda la fauna africana. Es el tercer parque de África en cuanto a tamaño. El objetivo es conseguir ver los llamados Big Five (león, leopardo, búfalo, rinoceronte y elefante), llamados así por qué antiguamente eran los más difíciles de cazar a pie (menos mal que esa época ya es historia).

Y el plan es sencillo. Conducir muuuuuuuy despacio, mirando a ambos lados de las carreteras y caminos y en cuanto veamos algo gritar: paraaaaaa! Cámara de fotos y prismáticos en mano, así como un mapa del Parque que nos sirva de orientación y comida y bebida dentro del coche.

Hemos entrado por la zona central del Kruger, que no se caracteriza por ser la que más felinos aloja, pero si por tener grandes planicies de hierba propias de la sabana africana junto a grandes extensiones de bosque bajo.

No vamos a abrumaros con los detalles de cada animalito que hemos visto. Para ser el primer día, nos damos más que satisfechos. Fauna y flora se nos ha mostrado ante nuestros ojos en todo su esplendor. Arriba Susana con nuestro primer Impala. Abajo, manada de búfalos, nuestro primer Big Five.
Las aves son de un color intenso. Y para muestra, el banana bird, que es como llaman a este tipo de hornbill.
Más adelante, el segundo Big Five, el elefante.
Los antílopes abundan por todo el parque, de hecho son la comida preferida de los principales depredadores. Los hay de muchos tipos. Este es el Impala macho.
Los monos no son muy apreciados en el parque y menos en los campamentos por los destrozos que ocasionan buscando comida o llevándose cualquier cosa que te puedas dejar sin vigilar.
Ver a los hipos es un relax, a que si? De la charca a la hamaca y vuelta a la charca y así toooodo el día. Que vida tan dura!
Siempre al lado de los hipos y en las orillas de los ríos están estos antílopes llamados waterbucks.
Y por fin una jirafa. Bueno, más de una. Son una pasada. Y poder disfrutar de ellas a tan solo unos metros, con el único sonido que hacen al arrancar las hojas con la boca.

La verdad es que no se trata de recorrer grandes extensiones con el coche, sino de ir despacio, atento a cada detalle. Y es que en cuanto menos te lo esperas, zas! te encuentras de frente con una manada de búfalos, o de elefantes o unas simpáticas jirafas cenando... Las zonas próximas al río Letaba estaban llenas de vida y nos han servido de guía durante casi toda la jornada.

Durante estos días nos alojamos en los campamentos existentes dentro del parque, en lo que llaman rondavels o chozas típicas africanas, con tejado de paja, y que están muy bien y tienen de todo, bueno de casi todo (ni tv, ni wifi...), pero con el ruido de los animales de fondo, un cielo estrellado inigualable, el olor a carne de las barbacoas, y la sensación de estar en el medio de todo, ¿quién necesita algo más?

Día #2: Ruta Panorama (antesala del Kruger)

Vaya frío que hemos pasado esta noche. Ni chimenea, ni manta eléctrica bajo la sabana, ni doble manta, ni na de na! Y es que Dullstroom está a 2.700 metros de altitud, y estamos en invierno. Y eso se nota, vaya que si se nota. Esta mañana hacía más calor al sol que dentro de la coqueta habitación del cottage.

Hoy tocaba ir acercándose hacia el Kruger, atravesando para ello una ruta, la Ruta Panorama, naturaleza en estado puro. 

Montañas, cascadas, paisajes, ríos, gargantas... Afortunadamente, la temperatura ha ido en ascenso, nuestros cuerpos se han ido entonando y hemos podido disfrutar de un día relajado.
Formaciones rocosas como el Pinacle y grandes llanuras por las que atraviesa el río Blyde, formando el que dicen es el cañón verde más grande del mundo.
En cada parada, siempre hay un puesto de artesanía local, como en este al lado de las cascadas Lisbon. Más adelante, otras cascadas, en este caso las Berlín Falls.

Una de las zonas que más nos ha gustado, ha sido el Bourke Potholes, una agrupación de pozas, en la confluencia de dos ríos, y que la erosión y el paso de los años ha formado estas formas tan caprichosas.

Pequeños pueblos salpicaban la ruta, algunos más turísticos que otros. En Graskop hemos entrado en el Spar a comprar alguna cosa que nos queremos llevar al Kruger, como el adaptador de los enchufes. En este mismo pueblo, nuestra guía hablaba maravillas de los pancakes de Harries, y vaya razón que tenía! ¿Quién quiere uno?

Finalmente, se nos ha vuelto a echar la noche encima, y los últimos kilómetros los hemos realizado por carreteras en su mayoría en muy buen estado (resulta sorprendente ver cómo de bien asfaltadas y señalizadas están todas estas carreteras por las que estamos circulando). Aunque siempre hay zonas con peligro de 'potholes', nuestra única amenaza al volante!

Ya en Pholobarwa, el gps nos ha guiado hasta el alojamiento, una casita en una zona residencial de lujo, donde antes de cenar y ver el triunfo de La Roja, hemos echado un partido de ping-pong (calentando para las olimpiadas!). Pero lo mejor, los 22 graditos de temperatura, que nos hacen olvidar el frío de ayer. Y parece que esa es la tónica de los próximos días, calor en aumento.

jueves, 16 de junio de 2016

Día #1: Soweto, la historia de este país

Primera etapa del viaje completada, y sin sobresaltos. Tras un apacible vuelo nocturno desde París, aterrizábamos esta mañana, a eso de las 10 horas en el aeropuerto de Johannesburgo.

Mochilas, dinero, coche de alquiler y a conducir por la izquierda atravesando (y perdiéndonos), el nudo de carreteras al encuentro de Booysie, nuestro guía de hoy. Nacido y criado en Soweto, conoce la zona como nadie y ha sido un gran guía. Sabéis que no somos, para nada, de contratar excursiones, guías, etc., pero para visitar este township, no quedaba más remedio, y no ya por la seguridad, sino porque estamos hablando de un barrio de casi 4 millones de habitantes, y que ocupa una extensión enorme. Además, acordamos con él que la visita la haríamos con nuestro coche de alquiler, así que sus consejos sobre cómo se conduce en este país, ha sido un extra de mucho valor, para manejar el polito que nos ha tocado en suerte.

Soweto es historia, pasado y presente de un país marcado por el apartheid. ¿Es un sitio bonito? Pues no. ¿Merece la pena visitarlo? Pues si. Siempre que viajamos por países que han sufrido en sus carnes las barbaries del hombre (léase Japón e Hiroshima, Camboya y Pol Pot...), nos hacemos la misma pregunta a nosotros mismos, y la respuesta es muy clara: no deja de ser una parte de su historia, algo que les ha marcado y que guardan en la memoria. Además, para unos extraños como nosotros, estas visitas ayudan a poner las cosas en contexto, ayudan a comprender mejor muchas cosas con las que luego te encuentras en el resto del viaje.

Hoy día 16 se celebraban además 40 años desde que se produjera la muerte a tiros por la policia de más de 500 personas de color que se manifestaban en protesta de una imposición más de la minoría autoritaria blanca. Ese fatídico 16 de Junio de 1976 se recuerda la muerte de Héctor Pieterson, un crío de 13 años, cuya escena moribundo en brazos de un compañero, fue la única prueba de la masacre. 

Nos contaban sus gentes, que en los años posteriores, este día estaba lleno de peleas, alborotos, etc. Hoy, afortunadamente, es un día alegre, Fiesta Nacional, en el que la gente se echa a la calle. Así que ya os podéis hacer una idea cómo estaba 'el barrio' ! 

Hemos compartido mesa y nuestra primera barbacoa con dos mujeres (madre e hija), y conversaciones con otras personas que nos relataban su visión de aquel 16 de Junio. Muy interesante e ilustrativa la experiencia.

Hemos visitado zonas pobres, menos pobres y para ricos. Iconos como las Orlando Towers, la antigua central eléctrica ubicada aquí pero que suministraba electricidad a los blancos de Johanesburgo. El Soccer City, de recuerdo imborrable para todos los afícionados de La Roja; La casa natal de Nelson Mandela y Desmon Tutu, 2 premios Nobel cuyas casas están en la misma calle! ...

Y tras 3 intensas horas, nos hemos despedido de nuestro guía, y hemos tomado rumbo Dullstroom. Esta vez, no nos hemos equivocado y ya de noche (recordaros que aquí es invierno y anochece para las 17:30) hemos llegado, con 9 graditos a nuestro alojamiento y lo primero que hemos hecho es encender la chimenea!
Mañana anuncian buen tiempo, fresquito, pero soleado, así que tendremos que aprovecharlo para abordar la Ruta Panorama. Ya os contaremos cómo transcurre el día, si el wifi lo permite.